Jugando al Jenga sola. ¿Cómo fue salir de una relación destructiva de 13 años?

 



Estuve 13 años en una relación destructiva. De los 14 a los 27, prácticamente, la mitad de mi vida.

Fue mi primera vez en todo. Mi primer beso, mi primera pareja, mi primer golpe en la cara, mi primer “amor”.

La realidad es que nunca me gustó ese hombre. Él era diez años mayor que yo, lo cual no significa mucho ya que mi pareja actual me lleva más de 20 años. Pero en ese entonces, yo era una niña.

Me resistí tanto como pude. Después de salir unos meses, terminé con él. Pero tuve la desventura de volvérmelo a topar. Incluso le tomó un año desde que empezamos a salir para convencerme de acostarme con él, algo que, por cierto, recuerdo con mucho desagrado.

¿Estaba enamorada? en su momento lo pensaba así, pero en realidad, estaba atrapada.

Es una larga historia, muy muy larga.

Pero al salir, y a pesar de que inicié casi al instante (de hecho, antes) otra relación, pude por primera vez desde los 14 años, estar sola.

Empecé a redescubrirme, a conocerme, hacer deporte más seguido, a tener amigas, amigos, salí del closet como bisexual y demisexual, me subí a un avión sola por primera vez, di una TedTalk, viajé con amigas, viaje con mi novio, tuve mi primer trabajo, terminé la carrera, me mudé de casa de mi mamá , emprendí un negocio, descubrí que el amor existe sin violencia, probé el pulque, me tatué, varias veces.

Fue como, ¿recuerdan esas torres de Jenga, de mas de un metro con ese amenazante bamboleo?  Hasta que se quitaba la pieza que hacía que la torre se derrumbara estrepitosamente. Pues él era esa pieza, pero cuando por fin pude sacarla, la torre dejó de tambalearse.

Todo quedó en paz.

Aún había de pronto, algunas corrientes de aire que hacían que mi inestable torre se balanceara ligeramente. 

Pero pude ir agregando, poco a poco, todas esas piezas que él me quitó para si mismo.

La primera que volví a colocar, y la más importante, fue a mi mamá.

Sigo reconstruyéndola.

A veces, coloco mal las piezas, y mi torre se tambalea de nuevo. Pero cada vez, es más firme.

Probablemente me tome toda la vida.

Pero ahora, por fin, es mi juego. Es mi torre.

He decidido escribir algunas de mis experiencias dentro y fuera de esa etapa de mi vida. En parte como escritura terapéutica, y en otra, por si a alguien le ayuda en su propio recorrido. 


Pameis ❤

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