Puedo tirar todo... menos mis libros.
Creo que es de lo que más se nos complica cuando iniciamos en el minimalismo... deshacernos de nuestros preciados libros. En lo personal, a mí me tomó un par de años para poder hacerlo, recuerdo que tenía una pared de la habitación repleta hasta el techo de libros, y llegué a poner un par de repisas más porque ya no tenía espacio para mi colección. Después logré reducir todo hasta el 10%, y cuando me mudé de ciudad, me traje solo tres y sumándolos que he comprado y me han regalado, hoy tengo la enorme suma de ocho libros.
En mi casa siempre hubieron muchos libros, sobre teatro y literatura sobre todo; habían cuentos, poesía, fábulas.... mi interés por la lectura se despertó desde que era niña, en la escuela pasaba los recreos en la biblioteca rodeada de todos esos maravilloso libros... y mi afición fue incrementando. Devoré muchos de ellos... e inmediatamente después de leerlos, se iban al estante (en donde se quedaban años a empolvarse)... ¡amaba ver esas hileras de decenas de cuentos e historias! todas los había leído ávidamente y obvio, lo presumía con entusiasmo.
Pero luego empecé a comprar libros que colocaba directamente con los demás, ya no me daba tiempo de leerlos, muchos, ni siquiera me atrapaban los suficiente y se quedaban a medias... ¡que tortura era verlos y saber que no los había acabado! "La Divina Comedia"... leí el infierno como cien veces si poder llegar al purgatorio... pero no podía deshacerme de ese libro imposible de leer para mí, de hecho no podía de deshacerme de NINGUNO.... Los que había leído, pues ¡NO! ¿cómo iba a cometer el sacrilegio lector de tirar un libro tan bueno?... los que no había podido terminar de leer, pues ¡OBVIO NO!, aún no los estoy leyendo (desde hace cinco años)... los que no había leído, pues ¡CLARO QUE POR SUPUESTO QUE NO!, los leeré algún día.
¿Por qué se nos hace tan difícil deshacernos de los libros? Yo creo que, en parte, es por el estigma que hay sobre regalar o prestar libros... leí por ahí un post sobre los libros prestados, que inicia con:
un viejo chiste argentino afirma que existen dos clases de boludos. Unos, los que prestan los libros. Otros, quienes los devuelven.
Pero... ¿por qué tenemos que pensar así? Marie Kondo, dedica una parte de su libro La Magia del Orden a los libros...
Los libros no leídos: "Algún día" significa "nunca"... Su verdadero propósito es ser leídos, transmitir información a sus lectores. La información que contiene es lo que tiene significado. No tiene significado propio solo por estar en la estantería.
Después de leerlos, deberíamos dejarlos seguir cumpliendo su propósito... Es decir, si no los vamos a conservar para consultar información o volverlos a leer... ¿por qué los conservamos?
Pero fue hasta hace un par de días que mientras leía a Fumio Sasaki (Haz espacio en tu vida) se me reveló una gran verdad, por lo menos para mí: buscamos transmitir un mensaje al acumular tantos libros. Citaré textual:
He leído muchos libros. Como podría decir cualquiera que viera mis estanterías, tengo intereses variados y soy muy inquisitivo. Lo sé todos sobre todos estos temas, aunque solo sea de nombre...
Fumio reconoce en ese párrafo que la razón por la que acumulaba tantos libros apilados en su pequeño departamento era para "demostrar" su valía mediante el apabullante volumen de libros que poseía.
Medite mucho, y humildemente reconozco que fue lo mismo que a mí me sucedió. Obviamente no me atrevo a afirmar que esto es lo que le pasa a todos los que poseen una enorme colección de libros, porque como dijo William Blake, " generalizar es ser un idiota..." pero si me atrevo a decir, que seguramente es lo que a muchos nos sucedes. Y con esto quiero invitar a la reflexión, no solo sobre la cantidad de libros que poseemos, sino también sobre todas nuestras demás posesiones, esa colección de ropa o zapatos de diseñador, los gadgets más novedosos, discos de edición especial, maquillajes de marca... ¿no estaremos solo queriendo transmitir nuestras cualidades a los demás a través de nuestra presuntuosas colecciones?, ¿qué otras cosas acumulamos con ese propósito?... ¿títulos?, ¿"logros"?... la vida del minimalista debería estar libre de esas presunciones, porque es claro que no nos conducen a la felicidad, y al final, eso es lo que buscamos, la felicidad al vivir ligeros, sin cargas materiales innecesarias ni de ningún tipo.
Pameis ❤

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